martes, 8 de abril de 2014

1.-El teatro romántico 1.1.-Historia


El teatro en el siglo XIX intentó reflejar los ideales románticos de aquella época: su visión de la vida como conflicto y un mundo de sentimientos y pasiones.

Los temas principales son el amor trágico, opuesto a las convicciones morales de la época, la lucha por la libertad y la fuerza del destino. La crueldad y la venganza discurren en estas obras, plagadas de desgracias y drama.

Este drama romántico se divide en dos subgéneros: la tragedia (aunque a veces puede considerarse más realista que romántica) y el melodrama, desarrollando a su vez otro: la ópera. La principal diferencia entre la tragedia y el melodrama reside en su grado de profundidad: los melodramas son obras cuyos protagonistas, muy simples, intentan desencadenar emociones (lo que nosotros llamaríamos culebrones), mientras que en la tragedia, los personajes son profundos, e intentan no solo hacernos sentir, sino también reflexionar.

La Edad Media, por su carácter sentimental primario (honor, venganza, celos, engaños,...) es el contexto histórico preferido, pero aun así varia conforme a los gustos del autor, que normalmente buscan un ambiente misterioso y fantástico, en lugares lúgubres y retirados, para mantener la intriga en suspensión. Esta importancia al ambiente, da lugar a que la escenografía pase a la máxima prioridad, junto con la aceptación del teatro como lugar fijo para la interpretación, se añaden numerosos avances:

Se pasa a la precisión y adecuación histórica en el vestuario, abandonando el traje de época, habitualmente usado en el teatro, para adaptarse a la época del personaje. A partir de ahí, la precisión histórica en el vestuario se estableció como norma.

Bambalinas, paralelas a las candilejas, se reemplazan por muros continuos que representan las paredes de una habitación, llamado “escenario de medio cajón”. Al mismo tiempo se desarrolla la maquinaria teatral y la tramoya, con escenarios ascendentes e incluso giratorios.

Los decorados se hacen también precisos históricamente o realistas en el caso de comedias contemporáneas.

Aparece la luz de gas para la iluminación, que si bien hizo más peligrosa la asistencia al teatro debido a los numerosos incendios que provocaban, mejoró considerablemente la iluminación de la escena y permitió por primera vez dejar a oscuras la sala o auditorio, lo que centraba toda la atención en el escenario.

Como ya hemos indicado, la finalidad del género teatral romántico es "emocionar" al espectador. En esta época se crean nuevos teatros, que, sin embargo, disminuyen de tamaño, lo cual escénicamente es muy significativo, pues ese hecho diversifica la oferta de tendencias teatrales y crea una mayor cercanía del auditorio con el actor. Debido a esto y a otras causas, la interpretación también progresa y encuentra nuevas técnicas de actuación y entrenamiento del actor. Son importantes los monólogos, ya que solo así se dan a conocer los sentimientos más íntimos de los personajes. Estos personajes solían presentar unas características comunes, casi genéricas:


  • En su actitud se muestran valientes, rebeldes o incluso arrogantes frente a una realidad que se opone a sus deseos: se enfrentan con las barreras que su destino les impone.

  • El héroe romántico es un personaje misterioso que busca la felicidad, pero a quien persigue la desgracia. Es un seductor que no acepta normas ni imposiciones y que tiene algo diabólico (malicioso, pícaro,...)

  • La heroína romántica es una mujer bella, capaz de dar su vida por amor; con frecuencia sufre por su causa.

  • Psicológicamente, carecen de equilibrio y se guían por las pasiones. Los motivos psicológicos y racionales de sus acciones pasan a un segundo plano.

  • Los protagonistas suelen ser extraños y misteriosos. Muchos aparecen marcados por un sino trágico que desemboca en la catástrofe final.

El siglo XIX es una época de cambio en Europa, pues se produce una revolución política, social y económica, además de la llamada “revolución industrial”, que hace variar la composición social de los pueblos. Se buscaba un cambio y una mejora artística, y al mismo tiempo aparecen nuevos auditorios, un público formado por la burguesía y las capas populares, generalmente poco instruidas, que buscaban en el teatro una forma de entretenimiento. Los autores pasaron del Clasicismo (más exactamente neoclasicismo) al Romanticismo (y más tarde al Realismo). El teatro sufrió numerosas modificaciones con la nueva época, rechazando las ideas clasicistas e ilustradas:


  • No tiene ninguna pretensión didáctica, su objetivo no es otro que el de conmover al espectador.

  • Se borra la separación entre tragedia y comedia.

  • Los actos ya no son tres de forma obligatoria.

  • No se acepta la regla de las tres unidades: espacio, tiempo y acción.

  • Hay polimetría (medida irregular) e incluso se mezcla prosa y verso.

Aunque el primer drama del romántico nos llegó desde Alemania en 1776, de manos de Goethe, es incuestionable que el mayor representante de este género es William Shakespeare (¿quién no conoce alguna de sus historias "Romeo y Julieta", "El sueño de una noche de verano" o "El mercader de Venecia"?). Sus obras se han traducido a los principales idiomas y se siguen aún representando en todo el mundo. En España, el teatro romántico tuvo su modelo en el teatro francés, y los dramaturgos españoles (así se llamaba a los escritores teatrales de este siglo) fabricaron un producto a imitación de los franceses. Estos fueron el duque de Rivas y José Zorrilla (del que hablaremos más abajo). Junto a ellos cabe destacar a Francisco Martínez de la Rosa, que escribió La conjuración de Venecia; a Antonio García Gutiérrez, autor de El trovador, y a Juan Eugenio de Hartzenbuch, creador de Los amantes de Teruel.



1.1.1 Autores
Los principales autores son Antonio García Gutiérrez, Juan Eugenio Hartzenbusch, el Duque de Rivas, José Zorrilla y Francisco Martínez de la Rosa.

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